
Circo de Gredos
11 de Enero de 2026
En la primera salida del club del año, nos juntamos 5 aristeros: Elena G. Fany, Eva, Dani y Pedro, con ganas de trastear un poco por el circo de Gredos, que este año ha recibido pronto las nevadas y se encontraba espectacular.
La idea era hacer actividad en un día con viaje incluido desde Madrid, pero un percance durante el camino, nos retrasó la llegada a la plataforma.
El camino habitual hasta Los Barrerones lo hicimos con unas nubes bajas y un sol que anunciaba un bello día de montaña. El «Circo» nos recibió una vez más esplendido, con sus galas invernales y esa combinación de nieve, hielo y roca que tanto nos gusta.

Nuestro objetivo era algo sencillo para comenzar la temporada de alpinismo y coger un poco de tono. La idea era subir al Cerro de los Huertos por la canal de los reyes Magos y descender por la via normal, pero su orientación (Este) junto con el retraso horario que llevabamos, no nos convenció, la nieve estaba transformando muy deprisa como pudimos comprobar en la entrada de la canal.
Debido a motivos varios, se dividió el grupo. Daniel y yo pusimos rumbo a la zona de los Riscos de las Hoyuelas, una cara Noroeste, aún en sombra y que tardaría en ver el sol. Queríamos ver si habia condiciones en algunas de las vias que hay en esta zona, y si no fuera posible escalar alguna, intentaríamos alcanzar la arista para volver a la plataforma por el cima del Morezon, quedando una actividad circular.
Una vez rebasada la laguna comenzamos a ascender por la canal de Las Hoyuelas. Al comienzo la pendiente era de unos 30º por una ancha canal, que poco a poco se iba estrechando y ganando inclinación hasta unos 40º/45º. La nieve no era mala, pero le faltaba algo de firmeza. Hacia el último tercio, debíamos abandonar la canal principal y encontrar un paso a través de unos muretes de roca que nos llevaría a unas campas de nieve a los pies de las Hoyuelas.

Como no teníamos reseñas, habia que mirar, pensar e imaginar… Pronto vi un muro rocoso con algo de desplome en la parte superior que nos serviría para montar reunión, y así lo hice lazando un puente de roca mientras llegaba Dani a mi altura.
Comencé a ascender nuestro primer largo por una rampa de nieve de unos 50º, hacia la derecha de la reunión buscando la mejor manera de superar la barrera rocosa. Unos metros mas adelante un resalte de unos 60º con algo de hielo me dió acceso a un nevero de inclinación moderada (unos 40º), por el que progresé recto en busca de las rocas que tenía en frente para montar reunión. Llegué a duras penas a tope de cuerda y con dificultades para comunicarme con Dani.

El siguiente largo seguia en diagonal ascendente hacia la izquierda a buscar la canal que hay entre las dos Hoyuelas. La pendiente erá de unos 40º mantenida pero la dificultad estaba en encontrar puntos de seguro. Pude meter un tornillo a unos 10m de la reunión y la estaca a otros 30m de este, pero por mas que avanzaba no encontraba nada mas que nieve, que además estaba empezando a cambiar y cada vez se encontraba más blanda. Agotada la longitud de la cuerda, continuamos en ensamble como había acordado con Dani, y con mucho tiento seguimos haciendo metros. El patio ya era curioso y Dani se aproximaba al último seguro que teníamos entre ambos, una estaca que… ejem, ejem… Yo estaba entrando en lo que parecía el corredor entre las dos hoyuelas, y aquí la pendiente se tornaba a unos 50º de nuevo. Por fin conseguí instalar un fisurero en unas rocas de la izquierda, justo antes de que Dani quitara la estaca. Unos metros más arriba instalé una sólida reunión sobre la pared de la derecha.

Había estado observando las vias que suben por la pared de la Hoyuela inferior pero apenas estaban formadas, asi que nos tocaba improvisar itinerario para salir a la cresta, estabamos demasiado arriba como para bajar.
Comencé el siguiente largo por el corredor, el cual, un poco más adelante quedaba dividido en dos gracias a un gran espolón rocoso. Yo elegí la opción de la derecha pues me pareció mas encajonada y vertical. Al girar a la derecha encontré un resalte al que le faltaba nieve y un estrechito corredor-goulotte, muy estetico que iba cogiendo inclinación hasta que en la parte final se ponia a unos 70º, opción que me sedujo por completo. La nieve por aquí era mala, inconsistente y costaba avanzar, pero a cambio iba encontrando sitios donde emplazar fisureros. Al salir del encajonamiento una pequeña rampa de nieve a uno 45º llevaba hasta un murete para montar reunión.

Una vez juntos en la R3, estudiamos las opciones para salr a la cresta. Estaba muy cerca pero ninguna opción parecía sencilla. El estado de la nieve, muy inconsistente, y la travesía a pelo que había que hacer para llegar al corredor de la izquierda que nos sacaria de ahí, no lo veiamos nada claro. Asi pues nos decantamos por continuar hacía la derecha, por una pendiente de unos 60º con patio, que terminaba en un resalte de mixto vertical.

Debajo del resalte metí un friend pequeño a cañon, pero superar el resalte con esa nieve se volvió complicado. Por mas que intentaba lanzar el piolet a algo sólido, este venía a mi. Con nieve dura hubiera sido además de mucho más sencillo, un divertido y estético escalón, pero por más que lo intenté no encontraba la manera de traccionar. Después de muchos intentos, comencá a despejar la nieve en algunas zonas buscando algo más solido y consistente. Y encontré una piedrá que me sirvió para darme equilibrio suficiente y poder subir pies, en un par de pasos más conseguí superar el escalón, saliendo a unas palas de nieve muy expuestas pero de unos 45º que me dejaron 15m mas arriba en la propia cresta.
Una vez llegó Dani, descendimos por el corredorcillo de la vertiente sur, para flanquear la cima de la Hoyuela superior y posteriormente retomar la cresta hacia el Morezon que ahora era ancha.
El sol estaba muy bajo y la noche nos iba pisando los talones. Una vez superadas las últimas trepadas previas a la cima del Morezón, respiramos profundo y vimos como la poca luz del día se esfumó por completo. Nos dió igual, sabíamos era cuestión de caminar con frontal bajo la luna.


Y desde aquí agradecer a las 3 aristeras que mostraros paciencia infinita esperando en Hoyos del Espino, y que sin su compañerismo esto no hubiera sido posible.

