Norte Perdido, Posets por Jean-Arlaud

Posets (3368mts) por el Corredor Jean Arlaud (AD, 350mts). 16-18 de mayo 2025. Aristeros: Emilio y Daniel

Con la excusa de una ventana de buen tiempo previsto, y resistiéndonos a cerrar la temporada de alpinismo, nos propusimos hacer un intento a la Norte del Perdido, que hace ya un par de años tenemos en el radar los integrantes del Comando Avalakov. Con ganas de acometerlo, pero con la mala fortuna que otros integrantes del comando estaban fuera de servicio por lesión u otras prioridades, lancé chat del Club Arista de Midi, un lugar que pocos retos quedan sin respuesta. Emilio se interesó desde el principio y empezamos a planificar Norte Perdido con pocas referencias al estado de la nieve en los foros habituales.

Teníamos la idea de viajar el viernes siguiente a San Isidro temprano, durmiendo en el balcón de Pineta en autosuficiencia dos noches, hacer cumbre el sábado y bajar desde el balcón el domingo, para estar en casa pronto por la tarde. Todo dependía del estado de la nieve.

Cuando llegamos a Pineta y nos pusimos en marcha, a la altura de los guardas de información, nos cruzamos con un par de vascos que bajaban pálidos. Habían madrugado para hacerlo del tirón (los machotes) y abandonado porque había demasiada nieve y vieron que no les daba tiempo y, bajando desde el balcón de Pineta a mala hora habían estado a punto de ser arrollados por purgas y piedras que caían de continuo. Se sentían afortunados de haber salido vivos de aquella bolera y nos recomendaban vivamente que no lo intentáramos. Tras hablarlo, decidimos buscar una alternativa. Es verdad que el monte se veía muy cargado de nieve, más de lo habitual en estas fechas.

Tomando una cerveza y hablar con Pedro por teléfono, nos decidimos por darle una oportunidad al Posets, que ninguno de los dos habíamos hecho, y cuyo acceso por el Jean-Arlaud tenía referencias de haber estado en buenas condiciones hacía una semana y media.

Pusimos rumbo hacia el Refugio de Viados por unas gargantas preciosas hasta que empezamos a ver el fondo del valle.

Ya atardeciendo, emprendimos el ascenso para ganar algo de altura en un precioso entorno alpinos primaveral.

Tras tomar agua de un arrollo (menos de la que debíamos haber captado), ascendimos una hora y media y montamos la tienda ultraligera en una loma casi pasados los bosques que dan a las lomas que ascienden hacia la cima. La noche era estrellada. Cenamos con nieve derretida nuestros sobres de liofilizada y dormimos en la gloria.

A la mañana siguiente nos levantamos a las 6 (quizá algo tarde, según vimos después), recogimos el campamento y ascendimos con nieve dura de rehelada hasta el circo de la cara oeste del Posets.

Y Ahí estaba nuestro corredor, listo para ser asaltado, no sin algunas amenazadoras purgas en la base.

Sin embargo, cuando conseguimos llegar a su base, varias cordadas se nos habían adelantado. Eran casi las 11:00 y caían trozos de hielo y piedras a distintas velocidades. Tras recibir varios impactos dolorosos, decidimos que lo dejaríamos para el día siguiente, pernoctando cerca y siendo los primeros en atacarlo. Elegimos una loma con buenas vistas y pasamos una jornada disfrutando del paisaje.

La noche fue algo más movidita, con rachas de viento que amenazaban levantar las pobres piquetas que sostenían la tienda (aunque usamos los piolets para asegurar los puntos clave). Dormimos a ratos, como suele pasar en estas ocasiones, en mi caso agravado por la congestión de un catarro que traía desde casa, ciertos problemas estomacales, y la necesidad de racionar el agua, pues se nos agotó el gas con la que derretir agua y, aparte de cenar en frío, no era cuestión de quedarnos sin nada para el día siguiente.

Pasada la noche, nos preparamos y atacamos el corredor los primeros del día. Esta vez sí.

El corredor estaba con buena huella, nieve algo más blanda de lo deseado, pero con los resaltes bien formados en hielo con buena tracción. Disfrutamos muchísimo de si ascenso que hicimos en ensamble hasta el primer resalte de hielo, dos largos asegurados y terminamos de nuevo en ensamble hasta la pasar sin dificultades la cornisa.

Tras todo ello, un fácil ascenso de 100 metros y cima!!

Ya desde la cima, por detrás, se atisbaba lo que se nos esperaba… una cresta con bonito cornisa accesoria un tanto aérea, por decir algo…

Emilio la atravesó con una ligereza de un elfo. Yo lo pasé bastante más duro, pues me sentía algo torpe, quiero pensar, por la deshidratación y el mal dormir.

Un momento para la memoria.

Felices de la actividad, volvimos a nuestra tienda, recogimos y emprendimos el descenso sobre nieve primavera bajando más con el culo que con nuestras piernas 😉

El valle bucólico nos esperaba como despedida para un fin de semana en el que perdimos el norte, pero ganamos una actividad increíble: el Postes por el Jean Arlaud.